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Viernes Diciembre 10, 2010
Peter Schiff: «Gobierno ordena otro almuerzo gratis»
La posible extensión del paquete de reducción de impuestos de la era Bush, sin un simultáneo corte en el gasto público en los Estados Unidos representa una orden de un nuevo "almuerzo gratis" por parte del gobierno federal, que se niega a afrontar las graves dificultades fiscales y compromete la salud económica a largo plazo
del país, afirma el inversionista y comentarista financiero Peter Schiff, en una nota publicada hoy.
La administración y el congreso se disponen a tomar la atrevida movida política de no subir algunos impuestos, mientras otros son reducidos significativamente y se expande el gasto en servicios sociales. El costo total del paquete de más de 900 millardos de dólares será financiado completamente aumentando la deuda pública nacional (...) Mientras otros países consideran formas de vivir dentro de sus posibilidades, Washington pretende inventar formas cada vez más creativas de posponer el "día del juicio final". [Énfasis añadido]
Desde luego que bajar los impuestos no tiene nada de malo y mucho de bueno. El problema se presenta cuando la caída en los ingresos que el gobierno dejaría de percibir al disminuir los impuestos se financia con más deuda. Schiff explica
Si tuviéramos una Reserva Federal verdaderamente independiente (que no estuviera dispuesto a comprar todo el exceso de deuda pública) estos déficits más grandes tendrían un impacto mucho más inmediato y perceptible en los mercados financieros y la economía. Un exceso de deuda pública debería conducir a tasas de interés mucho más altas. Mayor endeudamiento del gobierno también tiende a desviar el ahorro y la inversión de capital que de otra manera fluiría hacia el sector privados, que es el creador de puestos de trabajo . Sin embargo, con la FED practicando "acomodamiento cuantitativa" —al contrario de la negativa de Ben Bernanke en "60 Minutos"— el dinero necesario para comprar la deuda adicional será simplemente creado de la nada. Por tanto, los desagradables efectos secundarios han sido evitados en el corto plazo. En su lugar, nos espera más inflación y un dólar más débil más adelante.
Pero los inversionistas y ahorristas pueden protegerse contra este pernicioso proceso, si evitan tener su dinero en la moneda que será afectada negativamente por dicha política: el dólar y lo mueven hacia el sector de bienes tangibles que no pueden ser creados en cantidades prácticamente infinitas, como por arte de magia: oro y plata son una buena opción en este ambiente.

